Propóntelo, propónselo : el mapa del tesoro

 

Este espacio en la red

ha sido pensado no una vez, sino muchas,

como le ocurre a las ideas:

las tomamos, nos toman,

las instalamos como un programa a la carta en nuestra mente (configuración personal),

y nos crecen dentro, nos ocupan,

nos deshacemos de ellas para adoptar el punto de vista

que nos sugieren otras, mientras nos seducen...

 

¡Son tantas las oportunidades de cambio de ideas

que corremos el riesgo de perdernos por los senderos trazados,

y por los vírgenes, que aún no son camino!

Esta página personal quiere crecer cooperativamente,

convocando palabras compartibles, para compatirlas.

 

Si quien me lee tiene alguna idea, ¡atrévase a comunicarla!,

¡atrevámonos a pensarla!

Pero con cariño, antesala de la Amistad y del Amor,

y de todo lo Visible y lo Invisible...

 

Dedico este rincón del ciberespacio a las ideas que mueven el mundo.

Las escojo personalmente, como brotes de plantas, y os las presento de una manera organizada, para recrear un tesoro de información.

A cada vínculo, remito a ideas que ya fueron pensadas por otros.

Al mismo tiempo, me permito la confianza de hilvanar reflexiones tomadas en préstamo, consciente de que al hacerlo las asumo, y reconozco en ellas las mentes que las concibieron. 

  

Porque las ideas no son propiedades,

y por tanto no hay propietarios de ideas,

ni depositantes de ideas en bancos

ni cuentas corrientes ni fondos de inversión... de ideas.

Sólo hay usuarios que nos aprovechamos de la existencia de mentes

que cumplen o han cumplido su misión de pensar.

Somos sus beneficiarios y, cada vez que les leemos o escuchamos,

les agradecemos estar o haber estado presentes.

 
La lista no ha hecho más que comenzar. ¡Bienvenidos!

Contamíname

 

AMISTAD

 

 

"Quien dibuja, observa;
quien observa, conoce;
quien conoce, estima, y
quien estima, respeta y protege".

 

Jordi Sabater Pi, etólogo, primatólogo y naturalista.

 

Por esta razón-reflexión, 
el pequeño zorro rojo le pidió al Principito 
que lo domesticase.

 

AMOR

ARTE

DANZA

DESAMOR

GÉNERO

GUERRA

IMAGINACIÓN

 

 

MATERNIDAD

 

Recientemente, la diputada catalana Anna Gabriel se ha expresado a favor de criar a los hijos colectivamente en el seno de un grupo amplio, de mayor riqueza afectiva que la familia nuclear. Pero ha recibido tanto la crítica fácil y machista como la de las madres en defensa de la propiedad privada de sus crías.

Para la escritora Imma Monsó (que lo aprendió de Rosa Regàs en Sangre de mi sangre,1998) somos padres amantes y protectores porque el sentido de la propiedad de nuestros hijos nos despierta un instinto materno.

Baste recordar la experiencia de los kibutz en Israel, todavía viva desde que se organizó el primero en 1911. La ventaja de que personas preparadas se ocupen de los niños no compensa la pérdida de identificación de los hijos con unos padres ausentes, y hoy se ha rectificado la tendencia. 

Como bien saben los príncipes de este mundo y quienes crecen entre criadas, amas y ayas, la madre es quien te seca las lágrimas. 

 Para la antropóloga estadounidense Sarah Blaffer, el instinto materno en los humanos no es innato sino que ha evolucionado socialmente desde prácticas como el infanticidio o el abandono a la maternidad compartida.

 La crianza exige tan gran esfuerzo que sólo compensa a los padres si la prole lleva sus genes: los machos no tienen la certeza de las madres, y éstas necesitan tiempo libre para ocuparse de otras necesidades.

 Sólo compartiéndola con otros adultos (especialmente con hembras de la familia) la especie humana pudo sobrevivir: cuidando de sobrinos y nietos, los parientes maternos contribuyen a propagar el gen familiar, y pueden esperar a cambio reciprocidad en otras tareas.

 Tan importante es esta crianza compartida que el servicio de guardería debe estar al alcance de cualquiera en una sociedad moderna.

 

El triunfo de las Abuelas de la Plaza de Mayo

MUJERES

En plural. Aunque todas son Una, reunidas en su dolor y en su valor como personas.

Está en marcha una campaña para promover la candidatura de Las Abuelas de la Plaza de Mayo al Premio Nobel de la Paz. Desde aquí, lo suscribo y les felicito.

Felicito el coraje de tanta madre, esposa, hija y abuela junta, coraje de mujer, al estilo cívico y pacífico de Gandhi, que ha conseguido lo que parecía imposible: llevar la justicia hasta su pequeña Plaza de Mayo.
Gracias. Espero que vuestro ejemplo cunda por las plazas del mundo que todavía permanecen sin alumbrado público. Porque si no es público... ¿qué luz privada iluminará el lado oscuro del poder?

 

MUJER TRABAJADORA

Para Karengj, la palabra "mujer" no es un diminutivo. Le sigo y le acompaño, porque...

Si eres Mujer trabajadora todos los días son tu Día, y no debieran ser distintos de los Días del Hombre (y del Ciudadano).

 Aunque la diferencia entre Hombre y Mujer es cromosómica y minúscula, al inconsciente colectivo de la sociedad que formamos le interesa controlar su expresión, realzando o reprimiendo las diferencias, por pequeñas que sean.

 Mujeres y hombres maduramos desde nuestro respectivo estado larvario de niña-señorita y niño-caballero.

Con la mudanza, la pequeña nota de género se transforma en etiqueta de calidad y condición: el caballero se sube a la grupa del caballo, mientras el mancebo, muchacho o joven se emplea de escudero a lomos de mula o asno, en una cómoda segunda posición.

Sólo la señorita no puede montar (al menos mientras conserve intacta su virginidad), sin distinción de clase (las cosas importantes en la vida son interclasistas, es decir, de producción industrial y consumo masivo, como la fe, la esperanza y la caridad).

Lo que no sabemos de cierto, pero lo intuimos, es que marchando a pie la niña-señorita-Mujer ocupa la base social, la sostiene y la amplía... justo como hacen los pioneros.

Las señoritas son delicadas y diminutivas (como los deseos reprimidos). 

Los caballeros son fuertes y superlativos (como los egos revueltos)

Niñas y niños ríen por igual las palabras ñoñas con que disfrazamos la supuesta suciedad (caca, culo, pedo, pis), mientras internalizan el tabú social. Así, cuando de mayores lanzamos o escuchamos un piropo, unos y otras somos conscientes de su intención. Y ya hemos perdido la edad de la inocencia.

 Al crecer, mujeres y hombres nos esforzamos por sobrevivir (pues prosperar es lujo de escogidos): nos levantamos por la mañana, vamos al trabajo (quienes con suerte lo tenemos) y allí nos deprimimos hasta la hora de salir.

 La rutina se repite un día tras otro, pero lo que nos distingue son los motivos para la depresión:

Para el caballero, la presencia de señoritas es un aliciente que rompe la monotonía de su jornada de trabajo.

Para la señorita, la presencia de caballeros que las miran, piropean y acosan les agrede a diario.

 Nuestro común problema es creer

  1. ...que las niñas sólo pueden ser señoritas,
  2. ...que todos los niños serán caballeros,
  3. ...que no hay alternativa a este juego social que reduce o agiganta el papel de los respectivos actores, y
  4. ...que nadie desea otra cosa que usar diminutivo (continencia) o superlativo (desenfreno).

 Olvidamos que Ovidio Nasón érase un hombre (diminuto) a una nariz pegado, érase una nariz superlativa.

Olvidamos que Madre coraje se beneficia siempre de la guerra y del tráfico de necesidades humanas (violencia desatada) en lugar de defenderse con las armas precarias de la perseverancia.

 

Eh, amigo... ¿tienes fuego?... Y una sonrisa, en recuerdo de Muriel Casals

Tom Waits espera a Muriel.

Añora su regreso, un futuro encuentro más etéreo que virtual: tras el humo de un cigarro, del mismo lado de una barra de bar.

Tom y Muriel se volverán a sentir cerca.

Por eso, y mientras llega el día, Tom le canta: ¿Tienes fuego, Muriel, donde quiera que estés?

A la vista, el precioso y temible espectáculo del tifón Maysak,

como lo pudo ver la austronauta italiana Samantha Cristoforetti desde la Estación Espacial Internacional.

 

MÚSICA

 

PODER

 

POESÍA

 

REVOLUCIÓN

 

SENTIDO

 

SEXO